Rugby: Forjados en Lesiones

 

He practicado diversos deportes a lo largo de mi vida y en consulta atiendo lesiones de casi todas las disciplinas deportivas que existen. Las lesiones son las mismas, los cuerpos son diferentes.

Un esguince es el mismo en un corredor que en un medio centro, una luxación de hombro es la misma que podemos tener en cualquier deporte de defensa personal. ¿A qué boxeador no le han roto una ceja o la nariz alguna vez? ¿Qué futbolista no tiene la sombra de la rotura de ligamentos tras de sí? Si juntamos un puñado de disciplinas deportivas, vemos las lesiones típicas que presentan y las juntamos todas, obtenemos el resultado lesivo en un jugador de rugby. Los riesgos de lesión son muy grandes ya que todas las lesiones que se producen en otros deportes las podemos encontrar en rugby. Practicar este gran deporte implica entrenar muy duro tu cuerpo, no hay otro misterio.

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Por eso nuestros entrenamientos son severos, disciplinados, sin excusas ni protestas. Nos preparan para soportar placajes, carreras, melés, rucks, mauls, saltos, impactos, golpes, cambios de ritmo, calor, frío, entrenamientos para bestias, ¡bienvenido al rugby!

¿Lesiones deportivas? Todas las que podemos conocer. Si nos fijamos en las melés que forman nuestros delanteros, los gordos, nos viene a la cabeza esas luchas de sumo. En las melés dos grandes masas chocan y empujan con una gran fuerza para ganar terreno y conseguir el preciado tesoro. Sus cuellos, sus hombros, sus piernas, sus brazos, las orejas, sufren el esfuerzo y pueden lesionarse al mínimo error. Encajan a la perfección sus cuerpos, para protegerse, para hacer más fuerza. Se funden en uno sólo y, como uno sólo, reciben la embestida, el dolor. Pero son fuertes, los más fuertes. Son entrenados severamente para resistir el empuje de los ocho toros que pelean contra ellos. El riesgo está ahí. Un accidente característico es el oto-hematoma o la retención de sangre en el cartílago del pabellón auricular. El uso de protección en las orejas con cascos blandos o cintas adhesivas disminuirá esta alteración que se produce en las melés. Las afecciones de la columna cervical, normalmente producidas por el hundimiento de la melé y por los placajes con flexión anterior brutal, se localizan sobre todo en la 4ª 5ª y 6ª vértebra cervical, ocasionando en algunos casos afecciones serias. Es conveniente aprender a prevenir estos accidentes en los entrenamientos, aunque el reglamento en los últimos años ha adoptado normas para evitar el hundimiento de las melés.

No se escapan de padecer contracturas en la espalda, fisuras de costillas o las luxaciones de hombro. Pero ellos son grandes mastodontes de músculo y grasa capaces de aguantar eso y mucho más. Son valientes, son las primeras líneas de esta batalla de nobles.

Nuestros flankers son fieras rabiosas que ansían que les suelten las cadenas y salir corriendo para recuperar el balón. Pobre del medio scrum que reciba el ataque de estos pura sangre. Duros como piedras, salen disparados como misiles contra el adversario portador del balón. Puro músculo, potencia y velocidad. Impactos muy fuertes que duelen, que dejan huellas en su piel, en sus tendones y músculos. Las afecciones del miembro superior más frecuentes son la fractura de la clavícula, el esguince y la luxación acromio-clavicular, la luxación del hombro, la fractura del escafoides y de los metacarpianos. Las lesiones de la cara representan aproximadamente el 15% de todos los accidentes. Encontramos heridas en la cara, fracturas de nariz, fracturas del hueso malar y accidentes en los dientes. Hoy en día casi todos los jugadores utilizan protectores bucales.

Los flankers ejercitan sus músculos para tener corazas de acero. Ellos embisten, el del medio de la melé y el apertura tendrán que ser rápidos, muy rápidos, para pasar el balón o verán como su cuerpo es aplastado con toda la rabia del mundo por estos rompehuesos.

Los tres cuartos, nuestras preciadas bailarinas, son los grandes atletas. Velocistas imparables que atraviesan las primeras líneas y esquivan los ataques contrarios. Prueba de relevos y obstáculos en movimiento que tienen que sortear con gran velocidad y destreza. Portadores del botín deseado, objetivo final del enemigo. Son el último aliento, son la furia y la rabia, la desesperación del contrario.

Sus fuertes piernas tampoco están libres de lesionarse, como todo corredor, y padecen innumerables accidentes. Las afecciones musculares mas frecuente son las elongaciones, las roturas fibrilares y las contusiones musculares. A nivel de la rodilla las lesiones serán muy similares a otros deportes, como el balonmano, pero la incidencia es menor que en el fútbol por ejemplo, ya que en el rugby el jugador corre controlando sus piernas y no tiene que estar pendiente de hacerlo también del balón. Las lesiones meniscales, de los ligamentos cruzados o de los ligamentos colaterales no son excepcionales, pero si poco habituales. El accidente más frecuente en el tobillo es el esguince del ligamento lateral externo, algunas veces producido por el mal estado de algunos terrenos de juego. Amén de no recibir el placaje brutal de un contrario. Las caídas pueden provocar fractura de la clavícula y esguince acromio-clavicular al caer de lado en el campo, fractura de escafoides producida por una hiperflexión de la muñeca en una caída sobre la palma de la mano. Las afecciones de la cabeza y cuello afortunadamente son excepcionales a pesar de lo aparatoso de algunos golpes.Son rápidos pero, sabiendo los riesgos de sus posiciones, han curtido su cuerpo en los entrenamientos para resistir embistes y correr sin descanso.

En un partido caes y te levantas, compruebas que no hay nada grave y sigues corriendo con todas tus fuerzas. La adrenalina palia las contusiones, los golpes, las heridas, los rasguños, los cortes y las roturas de fibras. El rugby te enseña que no puedes quejarte. No eres el único que ha recibido la incesante cadena de golpes, están tus compañeros, tus hermanos, sufriendo lo mismo que tu. No duele, por respeto.

Abraham Guerrero

Osteópata y Jugador de Madrid Titanes Club de Rugby


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